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11月30日 CONQUISTANDO LA BELGIQUEEl viernes por la mañana me levanté temprano, me había cogido el viernes y el lunes libre porque me quedaban 2 días de vacaciones.
Era consciente de que tenía un problema logístico, pues en la maleta que me prestó mi hermano cabía justito la colchoneta y el saco de dormir, pero me sentía capaz de embutir el neceser y alguna cosilla más y, con eso y una mochila adquirida en los chinos recientemente de bolsa de mano, pensé que podría apañarme. Y así fue, aunque por los pelos.
Estaba un poco nerviosa porque la maleta no podía pesar más de 15 Kg y, aunque la había pesado con la báscula que me dejó Supersandía, no os podéis imaginar lo difícil que es poner una maleta encima de una báscula casera sin tapar la ventanita en la que se ve el peso.
Era la primera vez que volaba sola y, como llegaba a un aeropuerto secundario (Ryanair tiene afición a estas cosas), tenía que coger un autobús para llegar a Bruselas y encontrarme con K en la estación de Midi. K había hecho los deberes y me había mandado algunas indicaciones sobre dónde tenía que coger el autobús por e-mail. No era complicado, pero el matiz de "seguro que van españoles, lo mejor es que fiches algunos en el avión y así les puedes preguntar luego" no sé si era tranquilizador o preocupante.
En cualquier caso, seguí sus sabios consejos casi involuntariamente. Llegué al mostrador de facturación y me puse al final de la larga cola. Todavía no habían abierto. La señora que iba delante mío, me miró sonriente y dijo:
- ¿Vas a Bruselas?
- Sí, es aquí, ¿no?
- Sí, es que hemos sacado los billetes por internet y no sé...
- Ah! No se preocupe, yo ya he volado alguna vez con Ryanair y me fue bien.
- Es que vamos a ver a nuestro hijo, que está estudiando en Brujas....y como vamos solos y no viajamos mucho...
- Yo sí que voy sola. Ustedes son dos.
- ¿Eres de aquí? Nosotros hemos venido de Murcia y hemos dejado el coche en el parking. Mi David vendrá a buscarnos al aeropuerto. Tiene 23 años, pero para nosotros siempre será nuestro pequeñín...
Acto seguido, procedió a contarme la vida de su hijo, la de su hija, su nieto, el próximo nieto que viene en camino y un largo etcétera, mientras su marido devoraba un bocadillo de atún. Casi me adoptaron. Como acababa de comer y no quise aceptar ninguno de los múltiples bocadillos que llevaban, me terminaron invitando a un café después de facturar.
En realidad, sólo facturé yo y, de hecho, mi maleta dejó anonadada a la chica del mostrador, quien dijo literalmente "eres la primera persona que veo que viaja sola para un fin de semana y alcanza los 15 Kg". Mis nuevos amigos, I y D, decidieron al final no facturar las suyas, que eran mucho más pequeñas, y guardar en la mía el contorno de ojos de I, que con eso de la nueva ley que impide subir líquidos al avión, teníamos dudas de que no acabara en la basura si no lo facturábamos.
Por fin, llegó la hora de embarcar y me cachearon de arriba a abajo porque me pitaba hasta el botón de los vaqueros...¡y yo que no me había puesto cinturón para evitar estos percances!
Nos sentamos juntos, aunque separados por el pasillo, pues el avión iba hasta arriba, lo que me permitió recuperar una parte de mi intimidad y pasar el vuelo leyendo el libro que me prestó A la semana pasada ("Trece mares, siete ríos" de Mónica Ali). El vuelo fue bien, aunque era como ir a pasar la tarde al bingo en un país extranjero. Se pasaron el rato vendiendo tickets y haciendo sorteos, en los que te podía tocar hasta un coche u otro billete de avión, así que mi lectura estuvo amenizada con el sonsonete de los sorteos repetidos en inglés y francés consecutivamente.
Por fin aterrizamos en Charleroi, recogí el equipaje y devolví el contorno de ojos a su propietaria, pues como os podéis imaginar, se quedaron esperando pacientemente a que saliera mi maleta, más para asegurarse de que no tenía problemas que para recuperar tan valiosa posesión.
En la puerta no estaba su hijo, pero le llamaron y les dijo que no tardaría en llegar. Yo no quería perder el autobús, así que me despedí de ellos y me fui a buscarlo.
Estuve a punto de subirme a uno que resultó que sólo iba al parking, pero un poco más apartado de la parada había otro que tenía una larga fila de gente esperando para subir. Me acerqué y oí que los chicos que había al final de la cola estaban hablando en español, así que les pregunté y estaban tan perdidos como yo, pero al menos, me tranquilizaba saber que si me equivocaba, lo haría con alguien que buscaba el mismo destino que yo. Subí al autobus con ellos y el conductor me preguntó en perfecto francés algo que yo interpreté como "¿viajas sola?". Asentí, me cortó el billete y me indicó dónde debía sentarme. Me estaba acomodando en el único asiento supuestamente libre del autobús que había al lado del conductor, cuando vino y me soltó una parrafada de disculpa que, combinada con una conversación con su compañera a la que le enseñaba mi billete ya marcado, me hizo deducir que se había equivocado y que, o separaba al grupo de chicos que conocí en la cola o me tocaba a mí quedarme fuera. No obstante, entendí que en 5 minutos vendría otro autobús para recoger a todos los que faltábamos. Y así fue, llégó un microbús y, cuando iba a colocar mi maleta en la parte de atrás, ¿a que no sabéis quién estaba en mitad de la cola? Sí, mis amigos los murcianos con su hijo, que como digno hijo de sus padres, nos contó pormenorizadamente lo que había sido su vida allí desde que llegó y me dio su teléfono para que le llamáramos si íbamos a Brujas.
Al final, llegamos a Midi. Nos despedimos y estuvieron dudando si marcharse o no porque K no había llegado y les sabía mal dejar sola a su hija adoptiva, pero les dije que no se preocuparan y siguieron su camino. Llamé a K, me dijo que llegaría enseguida y así fue. Cogimos el metro y fuimos a su casa. Cenamos y fuimos a dar una vuelta por su barrio. Tomamos algo en un bar y nos pusimos un poco al día. Lo encontré contento y bastante integrado en su nuevo entorno.
La habitación era tan "grande" como la había descrito en su primer e-mail, aunque yo me imaginaba todo un poco más lúgubre. Estaba aseadita, pero es cierto que la colchoneta cabía en el suelo de milagro. Y corroboro que el baño estaba en un sótano en el que se podría haber rodado "Seven" y que sigo asombrada con la brillante ocurrencia de meter la cocina y el lavabo en un armario. No obstante, nos apañamos bastante bien.
El sábado paseamos por todo Bruselas, vimos todos los edificios oficiales (la Comisión Europea, el Parlamente, etc.) y barrimos los barrios más característicos de la ciudad, que no mencionaré porque no tengo ni idea de cómo se escriben. Comimos unos sandwiches bajo la lluvia intermitente que nos acompañó todo el día en una placita muy chula y, para compensar y con la excusa de refugiarnos, nos metimos un par de gofres con chocolate entre pecho y espalda casi al instante. Una vez repuestas las energías, continuamos el recorrido turístico para ver la Grand Place, la Bolsa, el Palacio Real, el Palacio de Justicia, el Manneken Pis y su compañera la Janneken Pis, ambos más pequeños de lo que me los imaginaba, pero la mar de graciosos, y fuimos a la parte alta de la ciudad, desde donde se podía contemplar una vista completa de Bruselas. Es una ciudad con encanto, en la que han ido incorporando todos los edificios propios de la capital europea que es, dándole un aspecto de contrastes bastante peculiar. Me gustó.
Cuando los pies ya no nos respondían, nos tomamos algo en una cervecería y volvimos a casa a descansar un poco y cenar. Nos amenizó la velada Carmen Sevilla persentando "Carmen la de Ronda" en Cine de Barrio, que es lo mejor para dormir la siesta del borrego, a la par que lo único que ponían en el Canal Internacional. Spain is different. Sin comentarios. Cenamos y fuimos al centro, esta vez ya en el metro. Estuvimos dando una vuelta por las inmediaciones de la Grand Place, donde estaban proyectando algo sobre el arte en Italia sobre uno de los edificios y, después de un estudio pormenorizado de los bares de la contornada, elegimos uno que nos acogió con su detallada carta de cervezas hasta que volvimos a casa.
El domingo cogimos el tren para ir a Gante y a Brujas. Está todo muy bien comunicado con los trenes. K va a disfrutar allí porque en nada se planta en cualquier ciudad europea y por poca pasta.
Abandonamos el francés, pues íbamos a la parte flamenca, pero como K es tan políglota, no tuvimos dificultades. No es que haya aprendido flamenco, todavía no estamos en ese punto, pero con el inglés fue más que suficiente. Nos colamos inocentemente en primera clase, pero nos duró poco porque vino el revisor y nos indicó muy amablemente cuál era nuestro lugar...¡con el glamour que tenemos nosotros no sé cómo se dio cuenta!
Recorrimos todo el centro de Gante, que es precioso. Está lleno de canales, castillos y casitas de cuento de Navidad. Comimos en Pizza Hut para que no se nos hiciera tarde y compramos bombones para endulzar el camino hacia Brujas. Tuvimos un momento de pánico porque el señor que estaba antes que nosotros en la bombonería casi vacía la tienda. Le auguro un futuro de lo más diabético. Casi como el mío....jejeje
Llegamos a Brujas al atardecer porque allí aún se hace de noche más pronto que aquí. Es tan bonito como Gante, da la misma sensación de estar dentro de un cuento, pero más pequeño y más cuidado. El ambiente era distinto, había mucha más gente y, por ende, menos tranquilidad. Estaba muy adornado todo de cara a las Navidades, con lucecitas que marcaban el contorno de las casas estilo Legoland y una abarrotada pista de patinaje sobre hielo en medio de la plaza principal. Había muchas casetas con objetos de todo tipo, estilo mercadillo, y puestos de comida de toda clase. Había hasta churros y buñuelos. Hice una foto como prueba, sé que no esperabais menos de mí. No pudimos resistirnos a zamparnos otro gofre, que ya empezábamos a tener un poco de mono. Y como el mundo es un pañuelo, ¿a quién decís que nos encontramos paseando por Brujas? ¡A mis amigos los murcianos! Sí, sí, los mismos del avión, que se sorprendieron de que estuviéramos en Brujas y no les hubiéramos llamado. Hice las debidas presentaciones y pusimos en común nuestros respectivos recorridos turísticos.
Ya de vuelta, tuvimos un apacible regreso en tren y cenamos algo ligero en casa. Nos bajamos al bar de la esquina, al cual tenía ganas de ir desde que llegamos, porque se llamaba Saint Martin y quería coger un azucarillo para la colección de A, cuyo apellido coincide con el nombre del bar. Presenciamos una discusión en francés de dos clientes de lo más acalorada, que reafirmó a K en su opinión contraria a la mía de que el francés no es un idioma cursi. Visto lo visto, o más bien, oído lo oído, tendré que acabar dándole la razón, muy a mi pesar.
Temiendo por nuestras vidas y ante la imposibilidad de escucharnos a nosotros mismos cuando los gritos fueron subiendo de tono, decidimos dar por terminada la noche e irnos a dormir.
El lunes, madrugamos para llegar a tiempo a coger el autobús. Aunque os sorprenda, dos moros se pelearon por mí en el metro de camino hacia Midi, pero resultó que no era porque hubieran quedado prendados de mis encantos sino porque uno estaba intentando abrirme la mochila para ver si robaba algún calcetín sucio (porque lo de valor lo llevaba en el bolso) y el otro trataba de impedírselo. Sin comentarios. No pudimos recrearnos mucho en tan emocionante episodio porque llegábamos tarde, pero va a formar parte de mi colección de aventuras de metro.
Yo llegué al autobús por los pelos y mis amigos los murcianos lo perdieron. Lo mejor fue la explicación de I, cuando llegaron en el siguiente autobús, justo antes de que cerraran el mostrador de facturación, por el que no puedes evitar pasar aunque sólo sea para que te den la tarjeta de embarque. Aprovechando una breve ausencia de su marido que fue a comprar chocolate en el Duty Free, me confesó que él la había dejado esperando con las maletas con la excusa de ir a buscar la parada del autobús para ir en realidad a comprar tabaco. Y añadió "esto no se lo puedo contar a cualquiera, pero como contigo hay confianza....". Igual debería decirles que no voy a poder comer con ellos el día de Navidad....jeje.
Por supuesto, volvimos los tres juntos en el avión como una familia feliz y me dieron su dirección para que vaya a verlos si alguna vez voy a Murcia.
Y con este rollo y las fotos que he publicado, creo que os hacéis una idea de lo que han sido mis breves pero intensas vacaciones.
Me ha alegrado mucho ver que K ya está tan asentado allí y encontrarlo tan feliz, aunque da cierta penita pensar que va a tardar en volver. En fin, no nos quedará otro remedio que invadirlo constantemente, tanto como el bolsillo nos lo permita. 11月21日 CAMINITO DE BRUSELASEs oficial, me voy a Bruselas. Encontré unos billetes a un céntimo, cortesía de Ryanair, que sólo tengo que pagar las tasas y el viernes cogeré el avión para ir a ver a K, el cual tiene la gentileza de acogerme hasta el lunes.
Es la primera vez que vuelo sola. No me da miedo el avión, pero sí estoy un poco nerviosilla, más que nada porque mi neurona venía sin brújula y llego a un aeropuerto secundario, por lo que para llegar a Bruselas tengo que coger un autobus.
K me ha explicado todo con pelos y señales, pero veremos si no tengo que contaros a la vuelta que K tuvo que venir a buscarme a Amberes o algo similar
11月13日 COMO DICE SUPERSANDÍA, HAY QUE DIVERSIFICAR EL OCIOLlevo un mes "viviendo" por y para el sector inmobiliario y no puedo más. Tengo la sensación de llevar 1 año en vez de un mes y ese ritmo no hay quien lo aguante. He decidido relajarme y esperar a ver si sale algún chollo y, si no sale, pues me quedo donde estoy y sigo buscando, que todavía me quedan 3 años por delante y no me tira nadie de donde estoy. Al fin y al cabo, con la miseria que me dan si me voy antes, en caso de no encontrar un piso asequible, no sé hasta qué punto compensa el aumento de alquiler que me tocaría pagar más la mudanza y todos esos etcéteras que nunca sabes de dónde salen, así q no abandono la búsqueda, pero voy a tratar de recuperar un poco de la paz interior perdida porque tampoco me voy a dejar la salud en el camino y, tanto en el sector inmobiliario como en mi vida, pueden pasar muchas cosas en 3 años.
No sé si lo habéis pensado, pero esto os beneficia también a vosotros porque últimamente estoy tan monotemática que no me aguanto ni yo. Y para colmo mi "monotema" es de lo más deprimente, así que más de uno seguro que está pensando "por fin, ya no podía más, no hablaba de otra cosa!!! menos mal que nos va a dejar un poco en paz!!!". Es comprensible, hasta yo misma lo he pensado.
Como terapia, me compré ayer otro libro de éstos la mar de tontos, más bien de chicas, que era la 2ª parte de otro que ya leí un verano, con el fin de distraer mi mente y relajarme un poco. Estaba con A en la Fnac y se me ocurrió que era una buena idea, así que la puse en práctica de inmediato.
Un poco más tarde, cuando me disponía a entregarme de lleno a la lectura, vino Supersandía con un par de kebabs para cenar y dijo la frase que da título a este post cuando le comentaba que me había autopresionado tanto con el monotema que estaba agotada y desbordada de tanto agobio y que necesitaba relajarme. Y tiene razón, "hay que diversificar el ocio".
Espero poder contaros pronto próximos episodios de otras áreas de mi vida. De momento, sólo puedo ofreceros un resumen del fin de semana, que no ha sido nada del otro mundo, pero ha estado lleno de reencuentros.
El viernes quedamos con Pantera y J, acudimos a un concierto de un grupo que yo clasificaría como gótico ("El sueño de Elvira"....no creo que lo conozcáis), pero que puede que no sea correcto del todo porque ya sabéis de mi afición musical,igual era heavy....jeje... Lo importante es que al menos nos vimos un rato, que desde la despedida de K, no nos habíamos vuelto a ver. Ellos también podrían aportar mil y una historias sobre el monotema, en el cual están metidos de lleno, pero mejor lo dejaremos a un lado.
El sábado por la mañana fui con Supersandía a una conferencia sobre "Economía y Globalización" que, sorprendentemente (sobre todo teniendo el antecedente de un rollo de charla a la que asistimos hace poco), estuvo muy bien. Después del marujeo inevitable de compra, colada y comida, quedé con A para dar una vuelta, vimos la tienda donde empezaba hoy a trabajar y nos tomamos algo por ahí. Cené con A (la otra), J y Supersandía en Pizza Roma y después nos juntamos en el Espill con JJ y R y con Felicity y su futuro esposo, que también hacía siglos que no los habíamos visto y que andan liadillos con los pormenores de la boda, que aunque estén huyendo del "bodorrio tipo", hay cosas de las que al final no se escapa nadie.
Ayer por la mañana fui con mis padres a ver el piso de Benimaclet, que cada vez tengo menos claro que sea la gran oportunidad de mi vida porque de día resultó que se veían unas grietas de lo más desalentador, comí con mis padres y mis hermanos en Rodilla y del resto ya os he contado, pasé la tarde con A claudicando al consumismo en la Fnac y cené con Supersandía unos kebabs en mi casa. Después, leí un rato "Juntos otra vez", que es fácil adivinar que es el libro en cuestión al que no pude resistirme y me fui a dormir cuando detecté que ya no estaba siguiendo el hilo porque se me caía la cabeza y se me nublaba la vista.
Y para acabar de poneros al día, os diré que como ha salido el sol, el problema de las goteras está en stand by, aunque esta mañana he vuelto a llamar al administrador, que me ha confirmado que ya había dado el aviso al albañil. Ya os contaré.
11月8日 ¡QUÉ RÁPIDO SE HACEN MAYORES!¿Habéis observado que los niños nos parecen pequeños hasta que tienen un hermanito? Es algo que siempre me ha resultado curioso. De pronto un día los ves al lado del recién llegado y piensas: ¿cuándo se ha hecho tan mayor?
Pues bien, mi gotera se ha hecho mayor. Debe ser porque ha tenido un hermanito o, para ser más exactos, una hermanita.
Ayer por la tarde fui a casa de mis padres para instalarles un antivirus e intentar neutralizar el pedazo de virus que al parecer se ha atrincherado en su ordenador, pero como estaba tan a gusto, no hubo manera humana de sacarlo de allí. No pasé por mi casa, fui directa desde el trabajo y, dada la resistencia del bicho, terminé quedándome a cenar y no volví hasta la 1 de la mañana. En realidad, fue un desastre porque creo que vamos a tener que formatearlo, pero esa es otra historia.
En mi ausencia, nuestra amiga la gotera había hecho de las suyas y se había expandido un poco más, por lo que a pesar de los 2 barreños y la pila, había conseguido volver a generar otro charco en el suelo, pero para algo está el cubo de fregar, que desde entonces ha pasado a formar parte de la pandilla. Dejé a los 3 amigos conociéndose mejor y haciendo compañía a la gotera y me fui a dormir.
Esta mañana he descubierto que las goteras son como los Gremlins, el agua las multiplica. No quiero pensar qué pasará si les das de comer después de medianoche. Es más, miedo me da dejarla sola en la cocina. Menos mal que la despensa está en la otra punta.
El caso es que esta mañana ha nacido su hermanita. Se ha instalado en el recibidor y de momento es sólo una pequeña humedad, ¡qué mona! Pronto se irá haciendo mayor. Ya asoman los primeros atisbos de grieta y seguro que en cuanto nos descuidemos, empezará a gotear. No sé si estaré presente para ver sus primeras gotitas, pero ya he dejado otro cubo a su cargo. Espero que salga menos traviesa que su hermana porque si no voy a tener que ir a los chinos a por más cubos.
11月3日 MIRANDO EL LADO POSITIVO....O LO QUE ES LO MISMO: DE LA DEPRESIÓN A LA IRONÍAEsta mañana me he levantado y me he encontrado con una situación que probablemente me habría deprimido en otro momento, pero inconscientemente, quizás como mecanismo de defensa, hasta me ha hecho ilusión.
Salgo de mi habitación y voy a la cocina medio dormida a desayunar y, de pronto, me resbalo con un charco que hay en el suelo. Está diluviando y una misteriosa gotera se ha ido extendiendo por el techo de "mi cocina" mientras dormía. He mirado hacia arriba y lo único que se me ha ocurrido es "Para lo que me queda de estar en el convento...." y me he puesto a desayunar.
¿Y si hubiera pagado 40 millones y medio de las antiguas pesetas (más gastos) porque algún banco loco me los hubiera dado? Estaría llorando mientras buscaba como una loca quién me lo arreglaba y hacía números para ver cuándo dispondría de dinero para poder arreglarlo. No creo que hubiera desayunado, al menos no antes de hacer una valoración general de los daños. Pero he desayunado, he pasado un poco el mocho y he repartido unos cubos por ahí. Me he venido a currar y he llamado al administrador hace un rato, que no se ha dignado a atenderme, pero me ha dado un poco igual, ya se apañará. A mí me quedan 2 telediarios allí.
Y lo positivo de todo esto no es sólo que una parte de "mi gotera" caiga encima de la pila facilitando la recogida de agua, lo positivo es que no es "mi gotera".
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