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日志


3月26日

PAZ INTERIOR, BRICOLAJE Y PRÍNCIPES VERDES

 
He tenido un fin de semana completito. El viernes cené con L, A y J en la Lambrusquería y Supersandía se pasó por allí un rato después de cenar.
 
El sábado lo habíamos declarado "día de la paz interior" porque Eli volvía de Madrid y quería ir a conocer las maravillas que J el Osteópata era capaz de hacer con las manos, que ya sabéis que son prácticamente indescriptibles. Su hermanísima A y yo cogimos sólo el circuito spa, no porque no quisiéramos llegar más allá del placer con J, que ya sabéis que es mi debilidad, sino por cuestiones meramente económicas. Comimos en la Papardella con una amiga que vino de Vitoria para unas conferencias y después fuimos a encontrarnos con nosotras mismas, las piscinas, los chorros, las saunas, la cueva del hielo (mi otra debilidad), las duchas, el relajante masajito en la cara, el zumito y las tumbonas.
 
Para no perder la paz interior, habíamos decidido no salir esa noche. Yo iba a ver "Saw II" en casa porque me la había pasado un compañero del curro cuando dije que me había encantado la primera parte y todavía la tenía pendiente de ver, pero Eli y A dijeron de pedir unas pizzas y alquilar unas pelis para verlas juntas en su casa, así que eso hicimos. Después de un tira y afloja por motivos futboleros con sus hermanos, vimos "La noche de los girasoles", que para que nos vamos a engañar, a pesar de ser fans de Carmelo, va a ser que no es la película de nuestra vida.
 
El domingo fue el día del bricolaje y el amor. Después de comer con mis padres y dormir un ratito la siesta (por desgracia no fallera) para recuperar esa hora que nos robaron a traición el sábado por la noche, hablé con JJ para vernos un rato a tomar un cafetillo. Envié un sms a A y J, Supersandía y C, pero sólo se apuntó C, que dijo que estaba montando los muebles que había comprado en Ikea para el salón y, si acababa pronto, se uniría a nosotros. JJ había quedado en llamar cuando volviera de Segorbe, pero como no había dado señales de vida, fui poseída repentinamente por el presentador de "Bricomanía" y llamé a C para ver si necesitaba un poco de mano de obra no cualificada y me fui a su casa, que está a un par de manzanas de la mía.
 
Allí estaban C y R rodeados de tableros y destornilladores siguiendo las instrucciones de montaje como buenamente podían. Fue divertido, le estoy cogiendo cada vez más afición al bricolaje, cosa que a nadie le sorprende más que a mí misma. Para que luego digan que las mujeres no servimos para esto.
 
Pasaron por allí sus padres en el momento crítico en que, después de montar la primera puerta y pasar un instante de pánico en que creímos que tendríamos que deshacer todo lo que habíamos hecho a pesar de haber seguido las instrucciones al pie de la letra, estábamos decidiendo que, como siempre ocurre en estos casos, las pequeñas y misteriosas escuadras con ganchitos eran la pieza que sobra siempre en todo mueble del tipo "mónteselo usted mismo". Tras utilizar el comodín de la llamada y constatar que a la hermana de C también le habían sobrado las mismas piezas cuando montó su estantería, hubo consenso familiar y general y pasamos a un segundo nivel de dificultad.
 
Nivel 2: ¿Hay alguna manera de conseguir que las puertas encajen como Dios manda?
 
Estábamos a punto de decidir que no quedaban tan mal así torcidas, cuando llegó JJ y se hizo la luz. Con un rápido vistazo dedujo que el tornillo central de la bisagra era para regularlas y jugando con eso y reajustando la altura de los otros tornillos que vi que podían subirse o bajarse, conseguimos que cuadrara.
 
Paralelamente, R se las apañaba solo con el mueble colgante hasta que vio que no podía montar la puerta si no lo colgaba antes y decidió que se había hecho la hora de irse a tomar algo con sus amigos.
 
Y ahí nos quedamos C, JJ y yo, simultaneando el bricolaje con el marujeo y poniéndonos al día de los pormenores de la vida sentimental de cada cual. C y yo le decíamos a JJ, que como habréis observado desde que conoció a su muy querida R luce una espléndida y permanente sonrisa que le sienta de maravilla, que disfrutara lo que pudiera de su bonita historia, que nunca sabes cuándo se va a acabar y la vida es muy corta y hay que vivirla y disfrutarla al máximo. Para muestra, un botón. Sólo hace falta echar un rápido vistazo a mi tortuoso pasado y no tan pasado o al complicado presente de C, que se haya inmersa en un mar de dudas, por no extendernos más allá de la vida de los que estábamos presentes.
 
Cuando íbamos a montar el segundo grupo de puertas, JJ nos abandonó a nuestra suerte y, cuando bajamos el mueble ya montado al suelo, lugar en el que debía ubicarse, observamos que las puertas arrastraban, pero ni cortas ni perezosas, procedimos a repetir la operación de reajuste porque a nosotras no hay puerta que se nos resista y, cuando las dejamos prácticamente perfectas, C me confesó que el mueble en realidad tenía unas patas, pero que eran muy feas y no quería ponerlas. Decidimos que las patas ya no hacían falta porque el mueble quedaba mucho mejor sin ellas y, como nos habíamos convertido en las reinas del ajuste de tornillos, podríamos prescindir perfectamente de colocarlas.
 
Conseguimos montar las otras puertas con éxito, aunque no sin dificultad y decidimos que ya no habría mueble alguno que pudiera resistirse a nuestra destreza sin igual. El nivel 3 llegará cuando compre las puertas rojas que se habían agotado en el anterior viaje a Ikea y procedamos a colocarlas, aunque algo me dice que deberíamos acumular bonus para enfrentarnos a un prometedor nivel 5 consistente en colocar los rieles de los cajones, que siempre es algo que parece fácil pero que no sé si es más difícil que cierre bien una puerta o un cajón.
 
Dimos la sesión de bricolaje por terminada y ampliamos la de marujeo durante la cena, donde llegamos a la conclusión de que el que no se moja, no coge peces y, aunque a veces tengas la sensación de que has estado a punto de ahogarte en el intento, no cambiarías los emocionantes momentos vividos por evitarte esos malos tragos, aunque no siempre seas capaz de verlo hasta que ya han pasado.
 
El problema es que de pequeños nos cuentan esos bonitos cuentos en que la bella princesa y el príncipe azul comen perdices y son felices para siempre, pero la vida te va enseñando que puedes pasar por muchos cuentos y que el príncipe no tiene por qué ser azul. Ni siquiera tiene por qué ser príncipe.
 
¿Quién dice que no vas a disfrutar mucho más de una vida llena de romances con valientes caballeros, apasionados campesinos, intrépidos bandidos y apuestos cazadores de recompensas? ¿Por qué tenemos que comer perdices con lo que nos gusta la tarta de chocolate? Yo reivindico el derecho a que si tengo que ser feliz con un príncipe, será verde y no azul y comeremos queso y chocolate en lugar de perdices.....y por qué no, kebabs.
 
Y si no hay un príncipe verde, pues espero que hayan unos cuantos de esos valientes caballeros, apasionados campesinos, intrépidos bandidos y apuestos cazadores de recompensas que le pongan la salsa a la vida, porque la vida hay que poder comérsela con pan.
 
¿Qué sería de la vida sin todos esos altibajos que nos brinda? A veces se nos olvida, a mí la primera, pero si no fuera un complicado camino sin un horizonte claro, quizá perdería su encanto.
 
Lo importante es disfrutar de la hierba y aprender de las piedras, pero seguir recorriéndolo buscando las luces que siempre brillan más cuando aparecen en medio de una noche cerrada.
 
Carpe diem, chic@s, carpe diem. 
 
3月20日

RESACA FALLERA: NECESITO UNAS VACACIONES PARA RECUPERARME DE LAS VACACIONES.

 
He venido a currar arrastrándome literalmente. Cuando ha sonado el despertador no me podía creer que a nadie se le hubiera ocurrido declarar festivo el día 20, ¿es que no hay devotos de San Martín o Santa Alejandra entre los políticos valencianos?
 
Han sido unas Fallas completitas. No nos ha faltado de nada. Hemos tenido plantà, mascletà, castillos, chocolate con buñuelos, pateo fallero para ver las Fallas de sección especial, luces, verbenas, conciertos, cremà y hasta petardos.
 
Las vacaciones no empezaron demasiado bien, tenía una boda el mismo día que llegaba S de Madrid. Hubo una avería en la zona y nos dejaron sin agua varias veces durante la mañana. Casi me hice íntima del obrero de tanto bajar a preguntar cómo lo llevaban. Ya me miraba raro, igual pensó que quería algo .
 
Al final conseguí ducharme de milagro. No había puesto un pie fuera de la ducha y ya estaba sonando el telefonillo. Era mi amigo el obrero a avisarme que me volvía a dejar sin agua. Menos mal que ya había terminado. De las experiencias en la peluquería con A y su inseparable cepillo redondo correremos un tupido velo y, si aguno no leyó el post de "Un voto por la ilegación del cepillo redondo" (09/02/07), éste es el momento, aunque esta vez no le dejé explayarse a sus anchas, lo cual estoy segura que fue bastante positivo para mi imagen.
 
No había un taxi disponible en toda Valencia y tuvo que rescatarme mi padre y sacar el coche para conseguir que llegara a la boda de B. Vamos, que se ganó el regalo del día del padre a pulso porque estaba el tráfico como para pasearse.
 
Lo pasamos bien, aunque nos volvimos prontito. Se me rompió una sandalia y es que no se puede ir divina, que luego pasa lo que pasa y, como te descuides, te rompes un pie con los tacones de aguja y pierdes todo el glamour. Menos mal que AG llevaba zapatos de repuesto y usamos la misma talla. 
 
La boda estuvo muy bien, con un toque emotivo de una de las amigas de B y un toque cómico del hermano de P, que cerraron la ceremonia con sendos discursos. La cena muy buena y el baile muy animado, pero lo más importante es que a B y P se les veía muy felices, no se les borró la sonrisa de la boca en toda la noche. Me alegro mucho por ellos.
 
En un plano paralelo, Supersandía y A recogían a S en la estación de autobuses para cenar en mi casa y hacer un intento fallido de entrar en el concierto de Melendi.
 
Mientras iba en el coche a la vuelta pensando que, como era pronto, podría ponerme unos vaqueros y hacer algo con el pelo que suavizara los efectos del cepillo redondo, para acudir donde estuvieran, me llamó Supersandía para decirme que S iba ya hacia mi casa, así que cuando llegué ya estaba allí. Charlamos un rato y nos fuimos a dormir para empezar el intensivo fallero el sábado con la mayor energía posible. Y menos mal, porque nos ha hecho falta.
 
De las Fallas, resumiré en una entrega de premios y prometo fotos esta misma semana.
 
Una falla: la de detrás de las Torres de Quart.
Una comida: la paella en casa de A.
Una verbena: la del sábado de la calle Císcar.
Un concierto: yo fui a pocos, pero sin duda el de Julieta Venegas.
Un castillo: el del 18 en la Nit del foc, aunque no puedo ser muy objetiva porque lo de tener un buenos brazos rodeándote siempre condiciona y, aunque el amor sigue manteniéndose a una distancia más que prudencial de mi vida, una no es de piedra.
Una mascletà: la del 19. Diría que por la innovación de las cintitas de colores, pero para qué os voy a mentir . Igual también influyeron los brazos.
 
Los falleros de honor de este año:
 
- Fallera Mayor: S por su fidelidad fallera que la convierte ya casi en una auténtica valenciana y que hace prácticamente imposible que nadie la releve del cargo.
- Corte de honor: sus amigos los madrileños A y R (para ambos la primera vez y puede que no la última). A, por su dedicación y entrega a la fiesta (ya quiere hacer planes para Semana Santa de lo bien que se lo ha pasado) y R....me guardo los motivos, pero ya podéis imaginar de quién eran los brazos que dieron color al castillo.
 
Por cierto, S, puedes traer amigos cuando quieras.....
 
Reina de todas las fiestas en general y de ésta en particular: Indiscutiblemente Supersandía.
 
 
3月15日

FOTOS: PEQUEÑOS FRAGMENTOS RESCATADOS DE ALGÚN RINCÓN PERDIDO DE LA MEMORIA

 
C, un amigo de mis padres aficionado a los montajes fotográficos, va a preparar una presentación para sus Bodas de Plata, para lo cual nos ha encomendado la ardua a la par que distraída tarea de seleccionar fotos de la vida de cada uno de ellos, desde que eran pequeños hasta hoy.
 
Ayer fui a ver a mi tía C y, cuando volvía hacia mi casa, pasé por la puerta de casa de mis padres y subí a saludar. Sólo estaban mis dos hermanos pequeños, que ya no son tan pequeños.
 
Aprovechando la ausencia de nuestros progenitores, sacamos "la caja de las fotos" y, de paso, revivimos la infancia de todos y cada uno de nosotros. Creo que mi hermano M está vivo de milagro. No sé cómo no nos lo comimos cuando era pequeño . No he visto mejor Baltasar que mi hermano L ni, por supuesto, mejor Spiderman que mi hermano A. Y, para qué nos vamos a engañar, me parece increíble que mi prima T....ita tenga un niño.
 
Las mañanas después de la noche de Reyes, nerviosos, con el pelo revuelto y cara de "flipados" mirando todos los regalos, los veranos de infancia en Calpe y en Titaguas y los de adolescencia en Alcoceber, la terraza de Rocafort, las funciones del colegio, las Fallas, los cumpleaños...¡qué pena que nos hagamos mayores!
 
Sabéis que me fascinan las fotos, me encanta hacerlas y llevarlas a revelar con la ilusión de descubrir qué es lo que ha salido (va a ser que soy de la vieja escuela y no tengo cámara digital, aunque ahora siempre pido también CD) y disfruto cogiéndolas de vez en cuando para pasear un rato por el camino de los recuerdos.
 
Cada vez que sacas una caja llena de fotografías, te descubres rescatando retazos de los más olvidados rincones de la memoria, te ríes a carcajadas y te preguntas con melancolía dónde han ido a parar todos esos años y todos esos niños, que no sólo ya no volverán a ser niños sino que algunos ya son incluso padres y te das cuenta de que ya ha pasado media vida y no te has dado ni cuenta y ya nunca volverás a ser esa niña con cara redonda y gafotas que se moría por un trozo de tarta de chocolate, hablaba sin parar hasta quedar afónica y disfrutaba como una enana poniendo el árbol de Navidad o charlando con sus amigos tirada en el césped de la urbanización alcocebreña durante horas y horas....o quizá aún lo seas.
 
3月8日

EL APASIONADO ROMANCE DE MITCH Y KATRINA

 
Hace un aire que da miedo. Para mí que el huracán Mitch se ha liado con el Katrina y se lo han debido montar en mi terraza porque me han dejado la mesa hecha trizas.
 
Ayer tardó un poco en venir el metro y casi me voy a casa volando. Por no volver a luchar contra el viento, salí por la boca que hay más cerca de mi casa, a pesar de tener que subir y bajar 3 tramos más de escaleras...y eso que sólo hay una manzana de diferencia.
 
Cuando por fin estuve a salvo, me sentí incapaz de hacer nada que no fuera tumbarme en el sofá bajo la manta, a ver si conseguía borrar ese dolor de cabeza palpitante que me había estado torturando todo el día. Menos mal que tenía sobras para traerme hoy para la comida y pude escaparme hasta de cocinar. A duras penas conseguí darle de comer a Arturo y hacerme un sandwich para cenar, más que nada para poder meterme una buena sobredosis de paracetamol.
 
No sé a qué hora me quedé dormida, pero creo que ni siquiera vi empezar Camera Café. Me mudé a la cama cual sonámbulo en algún momento de la noche sin entender muy bien qué hacía Jorge Javier Vázquez en pantalla. Al parecer, presenta ahora algún programa nocturno o han cambiado "el Tomate" de hora, pero no me molesté en averiguarlo. Puede incluso que lo soñara, aunque prefiero no creer que el hombre de mis sueños sea Jorge Javier Vázquez, la verdad. Hoy sin falta reviso la programación, que estoy empezando a preocuparme.
 
Me ha despertado el desgarrador aullido del viento antes de que sonara la alarma del móvil a las 6.30 h, pero las sábanas no me han querido soltar hasta las 7.00 h. He salido a la terraza envuelta en la bata de cuadros para hacer una evaluación de los daños, fruto de la pasión y el desenfreno de tan peculiar pareja y puedo confirmar que entre Mitch y Katrina hay química. No quiero ser aguafiestas, pero espero que se les acabe pronto el amor. Va a ser que no soy una romántica, pero preferiría no tener un puzle haciendo las veces de mesa.
 
He recogido los trozos de plástico verde que el vendaval de la lujuria había arrancado del canto, por si puedo recomponerla en algún momento a base de pegamento una vez más y le he dado la vuelta para volverla a poner de pie arrimada a la pared. Depués, me lo he pensado mejor y la he puesto de nuevo patas arriba porque no sé cómo he llegado a la conclusión de que así se volaría menos. 
 
De camino hacia el metro me ha venido a la cabeza K, al que imaginaba rumbo al aeropuerto tratando de que su maleta no saliera volando, aunque no sé si el tornado de la pasión habrá llegado hasta Bruselas. Espero que se calme el viento porque no creo que la experiencia más agradable sea volar mientras Mitch y Katrina retozan a su antojo, aunque si he de ser sincera, no parece que se esté enfriando la relación, lo que no me deja para nada tranquila.
 
Y ahora que pienso en volar al compás de la lujuria, creo que Supersandía también vuelve hoy de Estambul en avión. Eso sí que no se lo envidio, aunque espero que lo bien que lo ha pasado le compense el ajetreado vuelo de vuelta.
 
Por cierto, casi se me olvida. Aunque no venga a cuento...¡¡¡Muchas felicidades a todas las mujeres trabajadoras!!! Que paséis todas un buen día.
 
3月5日

ARTURO III EL GLAMOUROSO DE VACACIONES EN CASA DE TÍA V

 
Supersandía se ha ido de viaje una semanita a Estambul y, con tan fausto motivo, Arturo III el Glamouroso se ha venido a pasar las vacaciones a casa de tía V.
 
Llegó el jueves pasado y se ha instalado en el comedor al lado de la lámpara azul que me dejaron los Reyes, ésa que hace como aguas al reflejar en el mueble las lentejuelas que navegan por el líquido color turquesa con el calor de la bombilla. Sólo se la enciendo un rato por las noches, para que crea que se ha ido de fiesta. Debe pensar que vive al lado de la discoteca de los peces y no hay duda de que ha salido tan marchoso como su mami.
 
He puesto su pecera encima de un plato de cristal azul con florecitas que le ha encantado. Creo que piensa que las flores son comida porque son de colorines como lo que le doy de comer y baja continuamente como si fuera a zampárselas .
 
Ahí os dejo unas fotillos para que veáis cómo se lo está pasando y lo mayor que está ya.