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5月29日 UN ALTO EN EL CAMINO - SA ILLA DE MENORCAFlotaba boca arriba en las cristalinas aguas de Binisafulla escuchando el tintineo del fondo del mar y el rítmico sonido de mi respiración y me dejaba arrastrar por la marea a punto de quedarme dormida con el placentero contraste de los rayos del sol sobre mi piel y el frío del agua bajo mi espalda y, por un momento, pensé "soy feliz".
Mi hermano había venido a buscarnos al aeropuerto a mediodía. Tenía preparadas unas albarcas sorpresa como regalo de cumpleaños para mí y para A, verdes las mías y rojas las de A. Nosotras le regalamos una camiseta de Mazinger Z por acogernos.
Después de dejar las maletas en su casa y enseñarnos las vistas de "la olla" y "Acapulco" con el prometedor color turquesa del Mediterráneo menorquín que nos llamaba a gritos, nos llevó a comer a un bar de tapeo con vistas al mar al que suele ir con M. Tras una copiosa comida a base de chipirones, pulpo, sardinas, clóchinas y un largo etcétera, visitamos el níveo pueblecito de pescadores de Binibeca. Se respiraba paz entre las estrechas y luminosas callejuelas.
Menorca es un lugar para saborear. Volveré. Seguro.
Después de ese primer baño reparador en Binisafulla, nos dejamos cautivar por les Coves y vimos el atardecer en la Cova d'en Soroi, en una de las terracitas de esta peculiar discoteca construída sobre un acantilado de vistas espectaculares aprovechando las cuevas naturales de la montaña. Hacía casi 2 años que no disfrutaba de un atardecer en el mar, pero esta vez en un ambiente mucho más ad hoc, sólo perturbado momentáneamente por el grupillo de la tonta del avión y sus secuaces.
Cenamos en casa de mi hermano, que como gran anfitrión, había comprado algo al gusto de cada una: ginebra y limones para Supersandía, cerveza y fanta de limón para A y nestea y chocolate para mí. Cenó con nosotros X, su compañero de piso y, con el lanzamiento de un céntimo contra la ventana como presentación, se nos unieron P, otra compañera del instituto de ambos y C, una amiga de P que había pasado una semana allí y se marchaba al día siguiente.
El Akelarre estaba cerrado y entramos a bailar al único pub no frecuentado por los alumnos de la panda de profes que dirigía la expedición festiva.
Al día siguiente amanecimos temprano con el abundante desayuno recién traído del horno por Spider, que he de decir que supera a su hermana en hospitalidad con creces.
Empezamos la ruta en Cala Mitjana, pero la dirección del viento nos llevó del Sur al Norte, en un intento de evitar el oleaje. Encontramos una calita apartada en el Cabo de Cavalleria, pero las medusas perturbaron nuestra paz interior y tuvimos que abandonarla. Visitamos el Faro del mismo nombre y una oscura cueva con unas vistas impresionantes del mar desde el acantilado al que se accede al cruzarla, lo cual no fue tan difícil gracias al flash de la cámara de Supersandía, que iluminó nuestros pasos cual tímida linterna.
Muy cerquita del faro, encontramos otra paradisíaca cala donde pudimos instalarnos para comer y tener tan esparado reencuentro con las tonificantes y cristalinas aguas del mar. Habíamos llevado las aletas, gafas y tubo y por fin, pudimos dar un paseo submarino, comernos los bocatas y tomar un poco el sol, en distintas proporciones.
La tarde terminó con un helado en Fornells, las panorámicas vistas de la isla desde Monte Toro y un último paseo submarino o siesta playera, según las preferencias de cada uno, en la Mesquida.
Un paseo nocturno por el puerto de Mahón, nos llevó hasta el Itake, donde cenamos a base de productos de la tierra, entre otro manjares. Una vez cargadas las pilas, salimos un rato de marcha y nos retiramos pronto porque al día siguiente nos esperaba la aventura de las piraguas.
Amanecimos en nuestra última mañana en la isla con una amenazadora nube negra que ya pronosticaban los meteorólogos y que no nos amedrantó en absoluto. A las 10.30 h estábamos ataviados con los chalecos salvavidas y subidos en las piraguas ignorando el color del cielo junto a G y T, los monitores que guiaron nuestros remos de una cala a otra. En la primera parada, la esperada lluvia hizo su aparición al compás de las olas, que amenazaban una y otra vez con hacernos perder el ritmo y el cada vez más agitado oleaje precipitó el regreso a puerto. Llegamos sanos y salvos, evitando naufragios y medusas, después de una excursión más emocionante y menos agotadora de lo esperado.
Tras una hamburguesa y un último paseo melancólico por Mahón, pusimos rumbo al aeropuerto y regresamos según lo previsto.
Ya en casa, mientras empezaba a deshacer la maleta que aún está a medio recoger, cerré los ojos para recordar ese primer baño y supe que volvería.
Es una isla en la que te invade la paz nada más poner el pie en tierra, ideal para hacer un paréntesis, desconectar de las preocupaciones de cada día y recargar las pilas. Un lugar al que volver.
5月24日 PARA MANU (Aunque no me veas, estaré ahí...siempre)El niño pequeño que miraba una y otra vez las fotos de su bautizo hasta destrozar el álbum, se confirma ya. Parece mentira que hayan pasado 17 años. Todavía conservo la camiseta que llevé el día que me convertí en tu madrina. Ahora la uso para ir de excursión, pero sigue siendo mi camiseta preferida. Yo ya no llevo gafas de concha ni puedo cogerte en brazos y tú llevas patillas y zapatillas Converse, sales por las noches y estás decidiendo qué carrera vas a estudiar.
Recuerdo perfectamente el día que naciste. Yo estaba en el colegio, me avisaron de portería y me metí en un cuartito muy pequeño que había al entrar desde la calle a mano derecha con un teléfono (entonces no existían los móviles). La llamada era para decirme que ya estabas aquí, que eras una auténtica monada y tenías el pelo rizado, como yo. Fue un día muy emocionante, eras como un juguete.
Una de las cosas que más ilusión me ha hecho en la vida, fue que me hicieran tu madrina. He intentado estar a la altura y no me he perdido ninguno de los momentos importantes de la tuya, hasta ahora.
Recuerdo la primera noche de Reyes, era el primer regalo que iba a comprar yo en mi vida, ¡con las estrenas! Tú ni siquiera te enterabas porque sólo tenías 8 meses, pero para mí ese correpasillos con cara de luciérnaga en tonos amarillo, rojo y verde fue muy importante, el primero siempre es especial.
¿Recuerdas tu primer viaje en autobús? Cogimos el 90 para ir a casa del tío Juan Luis, nos olvidamos tu patito y, cuando nos dimos cuenta, dijiste “si llamo a papá y lloro, seguro que me lo trae”. Siempre has sido muy listo. No se te escapa nada.
Yo entrenaba a baloncesto a tus compañeros de clase mientras tú empezabas a jugar al fútbol y las niñas te hacían regalos en San Valentín.
Me encantó ser la encargada de hacer las fotos de tu comunión durante la fiesta. Pensé que tenía que hacerlas bien, que si las ibas a mirar tanto como las de tu bautizo...
Sabes que siempre te he tenido un poco enchufado. Se me caía la baba contigo y me encantaba llevarte por ahí y presumir de hermano. Te llevé al estreno de la primera película de Harry Potter y creciste hasta preferir ver las últimas con tus amigos.
Antes de que me diera cuenta, te estaba llevando el DNI a Cormorán. Era la primera vez que ibas a una discoteca por la tarde y, como te lo habías dejado en casa, no te dejaban entrar. Me llamaste y sabías que iría. Era como el día del patito.
Te he ido viendo crecer y salir las primeras noches en Alcoceber. Me hacía gracia coincidir contigo en los pubs y me di cuenta de lo mayor que era cuando uno de tus amigos me preguntó en un bar si yo era “la hermana de Manu”. Habías tomado el legado como rey de la noche alcocebreña. Realmente me impresionó.
Cuando me fui de casa, ocupaste mi habitación emocionado porque al fin tenías tu propio cuarto. Me daba la sensación de que tenías hasta ganas de que me fuera, pero cuando necesité volver, volviste a dormir con Luis sin rechistar y recortaste las fotos de tu corcho haciendo desaparecer de tu vida lo que yo ya no quería en la mía. Tú solito, con tus 13 años y sin que nadie te dijera nada. Te habías hecho mayor y empezabas a mostrar esa admirable sensibilidad que te ha caracterizado siempre. No cambies nunca.
El viernes no podré ir y me da mucha pena perdérmelo. Quiero que sepas que no me verás, pero yo estaré ahí, contigo. Siempre.
5月23日 RUMBO A LA ISLA DE SPIDERMANSpiderman, eres el mejor. Ya le gustaría a todo el mundo tener un hermano así.
Con lluvia o sin ella, el viernes a estas horas haremos efectiva la invasión de tu isla, con las maletas hasta los topes de ganas de disfrutar de todos y cada uno de los planes que nos tienes preparados.
El éxito está asegurado. Nosotras ya sabes que somos todoterreno y, teniendo en cuenta que no hay supervillano que se te resista, nos reiremos de Tormentaman si se atreve a aparecer.
2 DÍAS Y BAJANDO, YA HA EMPEZADO LA CUENTA ATRÁS!!!!
5月21日 ALLÁ DONDE HAYA UNA FIESTA...El viernes por la noche vino a casa Supersandía y la pizza aguzó nuestro ingenio. El sábado teníamos el "famoso" Baby Shower y estuvimos preparando los juegos, que he de confesar que al principio nos habían parecido ridículos porque era la primera vez que oíamos hablar de este tipo de fiesta que aquí no se acostumbra a hacer. Tras algunas adaptaciones, terminaron siendo divertidos y es que todo lo que sea montar una fiesta......lo mismo nos da ya una despedida de soltera, que un cumpleaños, que un Baby Shower!!! Descartado el juego de "quítale el pañal al boy", nos ceñimos un poco a lo que encontramos por internet que era costumbre hacer, con algunos cambios. Pasamos el rato inventando frases y sacando del fondo de nuestros cerebros palabras relacionadas con el mundo del bebé y el embarazo con el fin de confeccionar una nueva versión del "Party" y, una vez superada la barrera psicólogica que no nos permitía llegar más allá de "Ojeras", "despertarse a medianoche" y cosas por el estilo, rescatamos hasta las canciones infantiles más populares como "5 lobitos" o "palmas palmitas" e incluso la (nunca lo habíamos pensado) extrañamente violenta canción "Bernat, Bernat, pega't al cap" que tiene su correspondiente versión en Perú como corroboró E (la homenajeada) al día siguiente. La vena más cruel nos salió en la asignación a cada palabra del medio por el que había que adivinarla: dibujar, plastelina o mímica. He de reconocer que algunos fueron elegidos más por hacer vencer el sentido del ridículo al personal que por la dificultad de realización en sí. Aunque lo más laborioso de preparar fue esta versión del ya conocido juego del "Party", nuestras mentes detallaron unos cuantos más que generaron tantas risas como éste o incluso más.
Antes de que tengáis que acudir a Google para averiguar de qué estoy hablando, os pondré al corriente. A tiene un primo que se casó con una chica peruana. Allí es constumbre que las amigas preparen una fiesta a la embarazada antes de que nazca el bebé con merienda, juegos y regalitos. E, la embarazada en cuestión, todávía no conoce a mucha gente aquí y nosotras, que hemos coincidido con ella en un par de ocasiones y que cuando oímos la palabra "fiesta" nos transformamos, decidimos echar una mano a A en la preparación del Baby Shower.
Sé que así explicado suena todo un poco raro, pero si Supersandía me pasa las fotos, seguro que os reís tanto como lo hicimos nosotras o más viendo a lo que somos capaces de llegar cuando nos ponemos.
Hay que felicitar a A por la cuidada decoración y la copiosa merienda culminada con la tarta en forma de biberón que a ninguna se nos escapó que debía estar hecha con el mismo molde que las de las despedidas de soltera.....o quizá tenemos ya las mentes un poco trastornadas....jeje.
Los juegos estrella, además del "Baby Party", fueron el "Baby Transform", el "Duelo de Biberones" y el "Potito Desafío", que desvelaron la capacidad de imaginación de todas las locas que participamos en el evento, la dificultad de beber de un biberón para un adulto (si es que podemos considerarnos tal cosa, dado a lo que dedicamos nuestro tiempo de ocio...jeje) y la habilidad para embutirle a alguien un yogur con los ojos vendados y conseguir que acabe en su estómago en lugar de escampado por toda la habitación. Por no hablar del descubrimiento de cosas como que en Perú se llama "potito" al culo, lo cual explicaba la cara que puso E al leer el título de uno de los juegos. El saber no ocupa lugar.
Resultado: el sábado E creo que quedó muy contenta y se sintió un poco más como en su casa (al menos eso espero) y nosotras vencimos nuestro sentido del ridículo, si es que lo hemos tenido alguna vez, y nos echamos unas risas que eso nunca viene mal.
Por la noche, Supersandía y yo nos tomamos unos kebabs y fueron acudiendo a mi casa JJ y R, C y S (que habían venido de Barcelona), A y, a última hora, L y L, que nos sacaron de allí para terminar la noche en el Espill.
El domingo comí con mi hermano L y me volví a casa pronto con la feliz idea de limpiar y/o hacer el cambio a la ropa de verano, que va saliendo de la caja día tras día y ya no tiene dónde volver porque en el armario está la de invierno. Y pasó lo que pasa siempre en estos casos. Aplacé tan atractivo plan porque me enganché a la película "Cellular" que estaban poniendo en telecinco y, cuando acababa de enchufar el aspirador, me llamó L para ver si dábamos una vuelta por el puerto o por la playa y no pude resistirme a la tentación. La aspiradora se quedó en la alfombra como recordatorio porque me temo que si la guardo voy a terminar por no pasarla, y me fui hacia el puerto tras prometerle que hoy sin falta la alimentaría con todo el polvo que habita mi casa casi más incluso que yo misma.
Estrené la nueva línea de metro y, con L y L, descubrimos que podíamos llegar hasta la misma puerta de la Copa América. Dimos una vuelta por ahí, cruzamos de los garitos de un lado al otro en barco (sorprendentemente gratis) y picamos algo porque los precios de la zona no están como para cenar allí. Volví en el último metro y me acosté temprano, pero como "El Café de Qúshtumar" me tiene atrapada, esta mañana casi pierdo el metro.
Y ahora de vuelta a la triste realidad laboral del lunes, pero con muchas ganas de que llege el viernes para volar a MENORCA, que promete recibirnos with open arms, cristalinas aguas, esperemos que un sol deslumbrante y una fiesta digna de nuestro 30 cumpleaños, que A y yo decidimos celebrar en primera instancia allí, ya que es el fin de semana que está justo en medio entre el suyo y el mío.....aunque tranquilos, que el siguiente fin de semana ya lo celebraremos por aquí, que 30 años sólo se cumplen una vez, pero nadie dice que no se pueda celebrar varias veces
5月16日 SUPERNENA POR SORPRESAEl viernes cené en el SAKURA con el grupillo de mis compañeras de la facultad. No me acosté demasiado tarde y aún leí un rato "El Café de Qúshtumar", ajena a lo que no tardaría en ocurrir. Es más, cuando apagué la luz pensé inocentemente: ¡Por fin un día que no tengo que poner el despertador!
De pronto, suena mi móvil. Era mi madre, desde Roma (les regalamos un viaje por las bodas de plata y se habían ido el día anterior, en compañía de mis tíos JL y L, Y y CH).
- Se ha muerto la tía MT. La yaya se tiene que ir a Pamplona y los tíos le habían dejado a T. Por favor, ve corriendo a casa de la yaya y coges a la nena y la maleta y te la llevas a tu casa......bueno, o a la nuestra, porque tus hermanos tienen a Y y a lo mejor prefieres tenerlos a todos en la misma casa y no andar organizando las dos. Lo que veas, pero recoge a la nena enseguida y luego nos llamas...y estate un poco pendiente de L y S, que los habían dejado solos en casa, pero las comidas iban a hacerlas con la yaya....¡Ah! Llama a la yaya para decirle que vas para allá y que te quedas tú a la nena y así que esté tranquila.
- Vale, no te preocupes - contesté tratando de reaccionar lo más rápido que pude.
En menos de 15 minutos iba con la pequeña T cogida de la mano y su maleta colgada al hombro camino de casa de mis padres, mientras mi abuela se organizaba para ir al entierro de su hermana a Pamplona.
- V, ¿vamos a casa de la tía A con L y con M?
- Sí, ¡qué bien! ¿no? mucho más divertido que con la yaya, que es un rollo.
- ¿Y voy a dormir contigo en la cama de los tíos?
- Sí, ¿quieres dormir en el sitio de la tía o del tío?
- En el de la tía.
- ¡Ala, qué morro! yo quería en el de la tía...jeje.
- Pero lo he pedido yo primero...jeje....y está allí Y, que me echaba de menos.
- Claro.
- ¿Está muy lejos?
- No, llegamos enseguida.
Llegamos y pusimos a mis hermanos al corriente de la situación. Decidimos ir a comer a Mc Donalds y llamamos a mis primos L y S, de 15 y 13 años respectivamente para que se cogieran el metro y acudieran allí. Y, el hermanito de 7 años de la pequeña T, estaba encantado con la hamburguesa que le esperaba. En cambio, T, a sus 4 años, no ha desarrollado la pasión por la comida basura y se comió un plato de macarrones antes de salir de casa y después de pasar la mañana jugando a los coles, las peluqueras, las mamis y los puzzles con su prima V y una colección de muñecos.
- T, ¿qué quieres de postre?
- Nada.
- ¿Cómo que nada? Ven, mira lo que hay aquí, son los petis del primo M....ssshhhhh.....¿le quitamos uno?
- Jejeje....sí, sí - susurró.
- Toma, toma, que no se entere M.
- Jejejeje.....¡¡¡M, te he quitado un Peti de los tuyos!!! - chilló con tono de burla la pequeña T con el Petit Suiss en la mano corriendo hacia el comedor.
Después de una copiosa comida a base de hamburguesas, patatas y coca-cola, mi hermano L se fue a casa a estudiar, mi hermano M se llevó a S y a Y al cine a ver Spiderman y mi prima L, la pequeña T y yo nos fuimos de tarde de "Supernenas". Estuvimos en varias tiendas, compramos el regalo de cumpleaños de mi hermano M, visitamos el país de los pintalabios y, después de dejar a L y hacer una excursión en metro para recoger a A, que le tomó el relevo a L, merendamos un choleck brindando con el grito de "arriba, abajo, al centro y pa dentro" y le dijimos al cajero "Cajero, cajero, danos dinero" y, como el cajero nos lo dio, hicimos una excursión a Ruzafa en autobús porque A quería comprar una tetera y unos vasitos para regalarle a una amiga por su cumpleaños. La pequeña T se quedaba con todo el mundo. Los chicos árabes de la tienda nos despidieron a las 3 diciendo "Adiós T, adiós T" y el conductor del autibús agitaba la mano para despedirla cuando cruzamos la calle al llegar a la parada.
Cuando volvimos a casa, T estaba rendida, pero se probó todo lo que le habíamos comprado y, con su camiseta con lentejuelas, sus sandalias doradas de dedo, sus gafas de sol color rosa de la Cenicienta y los labios pintados, se miró en el espejo y dijo "¿A que soy una Supernena?" provocando las risas de todos sus primos.
Después de bucear en la bañera y jugar a hacer pompas con el jabón hasta tener los dedos completamente arrugados y cenar una tortilla de atún con tomatito de ensalada, por fin T cayó en el más profundo de los sueños.
Yo la dejé en la cama a cargo de mis hermanos, que no iban a salir, y me fui a mi casa, me duché, me cambié y salí con muchas ganas de encontrar una conversación adulta y dejar de utilizar diminutivos de manera compulsiva. Fui a cenar al Ñam con Supersandía, J, A y H, que nos dio el notición de que va a ser mamá.
Después, Supersandía, H y yo fuimos a tomar algo al café Lisboa, dimos una vuelta por el Carmen y en la Pza de la Reina estaba ya la "Escuraeta". Recordé que mi abuela, la que está mala, quería unas cazuelitas de barro y decidí comprárselas para darle una sorpresa. Pasé por mi casa a por ropa limpia y me acosté al lado de T.
El domingo, la pequeña T amaneció antes de las 8 de la mañana con un "tengo pis" que me hizo despertar a la realidad. Por la mañana, le llevamos las cazuelitas a mi abuela, le hicimos las camas, fregamos y le preparamos la comida y, cuando salíamos T, muy orgullosa, me dijo "¿a que te he ayudado mucho y la hemos cuidado muy bien?". Comimos en el Titos como todos los domingos, con el resto de la tropa y, por primera vez en la historia, T se comió las 5 croquetas que suele pedirse y que siempre terminan en cualquier sitio menos en su estómago.
Por la tarde, ataviadas de Supernenas, quedamos con A y M y fuimos al Capituerto, donde T estuvo sumergiéndose en las bolas y saltando en las camas elásticas toda la tarde mientras nosotras nos tomábamos un granizado. Salió con la cara pintada de princesa y, después del baño, se zampó un plato de arroz caldoso y una salchicha con tomate de ensalada como si no le hubiéramos dado de comer en todo el fin de semana.
Al día siguiente, cuando la dejé arreglada, me fui a trabajar y le hice una notita a mi hermano M porque iba a llevar él al cole a los 2 niños y llegaría tarde a la primera clase.
Cuando volví del curro, culminé el trabajo de mamá postiza con los baños y las cenas de esa noche y, poco después de las 10, llegaron los viajeros cargados de camisetas del Hard Rock Rome y fueron recibidos con saltos y abrazos. Y, el mayor, dijo que se quería quedar a vivir con nosotros y T dijo que yo era su prima preferida, le preguntó a su madre "¿Tú también eres una Supernena?" y se fue corriendo a su maleta a enseñarle todos los complementos de reciente adquisición.
Misión cumplida y, una vez más, de vuelta a mi propia realidad. Ayer por fin, barrí el recibidor y dejó de parecer una playa, aunque no sé lo que durará porque en la escalera siguen con las obras
5月7日 ATERRIZANDO DE NUEVO EN MI VIDA.....COMO LOS INDIOSAyer volví paseando a casa después de cenar con L en un italiano que resultó ser carísimo (debimos intuirlo cuando Dinio se sentó en la mesa de al lado, pero claro, ya habíamos empezado a cenar y era tarde para cambiar después de comernos los raviolis con salsa de setas).
Mientras cruzaba el mercado de Colón, agradecí el momento de paz. No había nadie por la calle, durante los primeros 15 minutos de trayecto caminé sola por el silencio de una Valencia desierta de medianoche de domingo con olor a jazmín. Pensé en la vorágine del fin de semana y de las últimas dos semanas y tuve la sensación de haber recuperado mi vida.
Después de 15 días del curro al hospital a 1000 Km/h, todo el tiempo dando vueltas a cómo armar el rompecabezas, a mi abuela le dieron el alta el mismo día que mis padres celebraban las bodas de plata. Conseguí escribir la monición de entrada para la ceremonia a tiempo y con éxito y encontrar una persona para que esté con mi abuela durante el día.
El viernes llegué a casa hacia las 7 de la mañana, sorprendentemente sin mucho sueño, después de una emotiva ceremonia, una deliciosa cena llena de nuevos sabores de una gastronomía francesa por descubrir culminada por el reportaje lleno de recuerdos que preparó su amigo C con la maestría que le caracteriza y las fotos que habíamos robado a escondidas mis hermanos y yo y, sobre todo, de una fiesta en toda regla en el peculiar ambiente de la Bounty, presidido primero por nuestros adultos que se hicieron los amos de la pista y luego, por todos esos personajes que pueblan habitualmente a partir de las 3 de la mañana este lugar anclado en el pasado con esos sofás de terciopelo azul que no necesitan ser rojos y esa barandilla que no me atrevo a describir. Cuando nuestros padres y tíos y sus amigos, nos abandonaron con la frase "nos vamos que esto se está llenando con una fauna muy rara", mi hermano Spider, su novia M, sus amigos D y L, mi primo Peif, C, Supersandía y yo, tomamos posesión de la pista y lo pasamos en grande. Esta semana publicaré las fotos, aunque hice corto con un solo carrete y no hay muchas de la Bounty.
El sábado pasé varios ratos en casa de mi abuela, pero conseguí llegar al concierto de G5 en compañía de Supersandía, su amiga R, C (que además me preparó un bocata para chuparse los dedos), su hermano y el mejor amigo de éste, que resultó que me conocía porque jugaba al fútbol con mi hermano Spider cuando ambos formaban parte del equipo del Rocafort. Estuvo muy bien, aunque lo bueno se hizo esperar.
Tuvimos que corear "vengo de Sevilla, pilla, pilla" al ritmo de un híbrido de hip hop con flamenco de un tal Haze, con la profundidad de canciones como "la potencia pa tu carro", la voz en exceso nasal de Maldita Nerea salvada un poco por el ritmo, las inesperadas intervenciones del "Despistao" y "el primo Pablo" y la presencia del guitarra buenorro de azul. Disfrutamos de la inestimable compañía de Jere, que se pasó el resto de los conciertos a menos de un metro de nosotros coreando inexplicablemente "la potencia pa tu carro", después de haber hecho su propia actuación cantando sin regular el micrófono y de haber vuelto locas a todas las niñas, que se fotografiaban sin parar con él, tentándonos a nosotras para imitarlas sin mucho éxito cuando aún no sabíamos que se pondría a nuestro lado hasta que acabaran los conciertos como un fan más del resto de grupos. Hay que decir que de cerca perdía un poco, pero tampoco le habríamos hecho ascos ninguna...jeje.
Por fin, después de llenar el escenario con un caballo azul, dos peces voladores, un pulpo rosa y varios cactus, empezó la fiesta con la aparición de G5 (Kiko Veneno, los Delinqüentes, Muchachito y Tomasito) que se lo pasaron casi mejor que los que asistimos al concierto. Habría que verlos ensayar, debe ser una risa, sobre todo cuando se inventan las canciones. Cantamos "voy a luchar como los indios" como si nos fuera la vida en ello y C y Supersandía demostraron que habían hecho los deberes y se habían empollado el CD....jeje.......Después de despedirnos del hermano de C y su amigo, volvimos a casa en el coche de Supersandía detrás de una furgoneta que decidimos que llevaba dentro a los Delinqüentes, parándonos en cada semáforo a su lado e intentando que el conductor confesara que los habíamos descubierto. Todavía se debe estar riendo de nosotras. A ver si consigo colgar también los vídeos del concierto, aunque los hice con el móvil y no están muy allá. Os dejo la página del festival por si queréis echarle un vistazo mientras tanto (http://www.solmusica.es/festival/).
Ayer, por fin, tras un día más bien en familia, que es lo que toca el día de la madre, la cena junto a Dinio y el reparador paseo que me devolvió a casa después, me metí en la cama con el libro de "Las vírgenes suicidas" y la sensación de haber conseguido por fin volver a aterrizar en mi vida.
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